En entornos industriales, particularmente en minería, energía o procesos continuos, una falla en un cable de media tensión rara vez es un evento aislado. Es el síntoma final de una cadena de causas ignoradas, mal diagnosticadas o subestimadas.
Y sin embargo, seguimos tratando los cables como componentes “pasivos”: los instalamos, los olvidamos… hasta que fallan.
Primero: ¿de qué está hecho un cable?
Antes de hablar de fallas, entendamos su anatomía. Un cable eléctrico no es solo “un hilo conductor”. Es un sistema multicapa diseñado para resistir estrés eléctrico, térmico, mecánico y ambiental:
- Conductor: generalmente cobre o aluminio. El camino de la corriente.
- Aislamiento: la primera línea de defensa (XLPE, EPR, PVC, etc.).
- Pantalla: distribuye campos eléctricos y protege contra interferencias.
- Chaqueta: escudo contra humedad, químicos, abrasión y UV.

Cada capa tiene una función crítica. Y cada una puede fallar, incluso si las demás parecen intactas.
7 causas reales (y evitables) de falla en cables
1. Corrosión y humedad
Vapor, condensación, salinidad o gases ácidos pueden penetrar por microfisuras en la chaqueta. Una vez dentro, atacan la armadura y degradan el aislamiento.
En casos extremos, inician arborescencias de agua: canales conductores invisibles que crecen lentamente hasta perforar el aislamiento y provocar un cortocircuito repentino.
2. Influencias mecánicas
Flexión repetida, abrasión o impactos físicos rompen la continuidad mecánica del cable, de forma súbita o progresiva, generando fugas o cortocircuitos.
3. Defecto de material
Materiales contaminados, extrusión irregular o blindaje incompleto no siempre son visibles. Pero bajo carga, se convierten en focos de estrés eléctrico concentrado, acelerando el envejecimiento localizado.
4. Envejecimiento acelerado
Temperatura, radiación UV, ciclos térmicos y sobrecargas acortan la vida útil del aislamiento. Con el tiempo, aparecen microfisuras, endurecimiento o pérdida de elasticidad, especialmente en termoplásticos.
5. Sobrecalentamiento
Una sobrecarga sostenida, además de fundir el aislamiento, puede provocar rotura térmica, dejando depósitos metálicos entre la chaqueta y la pantalla. Esto altera el campo eléctrico y crea condiciones ideales para descargas parciales.
6. Errores humanos en terminaciones y empalmes
La mano de obra calificada es un requisito de confiabilidad. Hasta el mejor cable fallará si su empalme fue hecho con herramientas o técnicas inadecuadas.
7. Fallas subterráneas “silenciosas”
En cables soterrados (comunes en plantas mineras o industriales), las fallas pueden ser de alta resistencia, parcialmente conductivas o intermitentes. No disparan protección inmediata, pero van degradando el sistema hasta que ya es tarde.

La buena noticia: hoy podemos ver lo invisible
Con pruebas avanzadas, es posible evaluar el estado real del aislamiento y detectar fallas incipientes antes de que se propaguen:
- VLF (Very Low Frequency): aplica tensión AC sinusoidal a frecuencias ultra bajas (típicamente a 0,1 Hz según norma IEEE), ideal para ensayos en cables envejecidos.
- Tangente Delta (tan δ): mide pérdidas dieléctricas. Un aumento revela humedad, contaminación o envejecimiento.
- Detección de Descargas Parciales (DP): identifica microdescargas dentro del aislamiento, una alerta temprana de colapso inminente.
Además, en la etapa de falla en un cable se puede puntualizar el punto de pérdida de aislación mediante:
- Reflexión de impulsos y método ICM: localiza con precisión milimétrica el punto exacto de la falla, incluso en kilómetros de cable subterráneo.
- Métodos de puente (Wheatstone, Murray): comparan la resistencia del cable dañado con una conocida, requiriendo desconexión y siendo muy efectivos para fallas como cortocircuitos a tierra o entre fases.
En EDALTEC Group, creemos que un cable no debe fallar por sorpresa. Porque sus señales de deterioro son detectables, cuantificables y, sobre todo, prevenibles. Como representantes oficiales de BAUR, líder global en diagnóstico y localización de fallas en cables, ofrecemos soluciones integrales para:
- Evaluar el estado real de tus cables MT.
- Localizar fallas con precisión milimétrica.
- Extender la vida útil de tus activos eléctricos.
- Evitar paradas no planificadas en operaciones críticas.
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